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viernes, 3 de junio de 2011

Los nuevos senderos del alba (una historia de corazón)

Amigos, aquí les traigo las primeras lineas de una historia que estoy escribiendo, seguramente descubrirán algunas fallas, incorrecciones, o defectos varios... esto sale sin edición, pero con el espíritu de buscar consenso. El titulo es tentativo; para nada definitivo.- Ojala les guste y se prendan... mis respetos de quienes no tengan el gusto... gracias

Capitulo (1)


Tenía la tés demacrada y empapada de las sales de su transpiración.- Mientras soplaba el viento norte, se aparto lentamente hacia el canapé de la casa; se sentó y suspiro profundamente.- Abrazo sus ojos.- Temblaba.-
No había más testigos que su propia conciencia; si los habría, jamás se hubieran percatado de su calamitoso estado.-
¿Cuantas veces había sufrido eso? O peor aun, ¿Seguiría sufriendo eso?
Invadido en su propio cólera, decidió que era mas conveniente, prepararse una taza de te.-
Si tan solo tuviera el valor de volarse los sesos…
Era demasiado.-
Afuera; tupido y gris, como si la naturaleza se adueñara de él, y lo fustigara aplicadamente.-
Las hojas secas, golpeaban las ventanas; se adueñaban del escenario mártir.-
- El mundo esta en mí contra; pensó.-
Mientras esperaba el sonido espantoso que hace la pava cuando solicita rescate, organizaba litúrgicamente la mesa en donde tomaría la poción.-
Pensó en ese momento, que el reloj es su enemigo.-
No solo en el onomatopéyico reloj de pared, (que de por sí solo es bonito y molesto), ni del maldito reloj de mesa, (que de por si solo es bonito y molesto), ni del imperceptible y funcional reloj de muñeca, (que de por si solo es bonito y molesto).- Sino de todos los relojes del mundo.-
La pava llamó.-
Vertió el agua humeante en la taza seleccionada al efecto, conteniendo el saquito de té reparador.-
Se sentó a la mesa, cargo tres cucharadas de azúcar y revolvió el brebaje.-
-      Ahora sí…
Nacían borbotones ácidos del cielo gris; las primeras gotas de lluvia se desparramaban en el patio.- A los pocos minutos, golpeaban las tejas del techo con soberana violencia: ¡¡Plaff!! ¡¡Plaff!!, Como si quisieran invadir el interior de la casa: ¡¡Plaff!! ¡¡Plaff!!.-
- Así se va a caer el techo, pensaba.-
Lentamente retornó al living, casi arrastrando los pies; hasta que se desparramo en el viejo sillón de cuero marrón.-
La hoguera de sus zapatos ardía más allá de lo previsto.-
Cualquier cosa que pasara le resbalaba en su interés.-
Era el día del aniversario.- Recordaba desde mas allá del amanecer que ese era el día en que se cumplían tres años de aquel accidente.-
Aquella mañana, cruzaba Mariana y Martin, la autopista “De la Libertad”; el semáforo dio el paso, y justo cuando estaban a mitad del camino, un VOLKSWAGEN GOL,  Gris Oscuro, los arrollo sin mas…
El conductor dio a la fuga inmediatamente.- No dejo más rastros que los del impacto.-
Mariana no llegaba a los treinta abriles, y el pequeño Martin, tan solo dos y medio…
Jamás supo nada más.-
Ni un testigo, ni pericias que indiquen al responsable.-
Hoy se encontraba solo, aturdidamente solo, malditamente solo…
Con Mariana se había casado después de cinco años de noviazgo y Martin nacía una fría madrugada de junio.-
La casa estaba tan arreglada; cosa que diariamente maldecía.-
-          Ya pasaron tres años… cuantas cosas cambiaron... cuantas…
Y ya no pudo seguir hablando.- Se atraganto de quebranto, y musitó confusamente:
-          ¡Cuanto los extraño! – pensó -
-          ¡Dios, dame fuerzas!
En ese instante, golpean la puerta.-


*                               *                               *


El bus estaba lleno, y Yolanda tenía planes para ese día, pero temía que la lluvia complicara todo.-
Cuando divisó el destino, dio inmediato aviso al chofer de que ahí debía detenerse.-
Bajo de un ágil salto del vehículo y el golpe de calor impacto en su cara.-
Sus anteojos empezaban a desempañarse cuando las gotas espesas de la lluvia se empeñaban en mojarla estoicamente.-
Corrió veloz hacia las marquesinas del Teatro “Jean Pierre Rampal”.-
-          ¡Esto no puede estar sucediendo hoy!
-  ¡Tres meses esperando este momento y justo se viene el mundo abajo!
Yolanda era una entusiasma lectora del escritor checo, Franz Kafka y tenia especial agrado por la obra, “Carta al Padre” publicada póstumamente en el año 1919.-
Aquel libro le producía una especial melancolía y tristeza, ya que en él, veía reflejada su infancia y la especial relación que tenia con su padre.- La identidad literaria que la unía al autor, había surgido hacia unos diez años, en oportunidad en que le obsequiaron, con motivo de sus cumpleaños numero veinticinco.- Su padre ya había fallecido dos años antes, y pocos meses después, también su madre.-
Todavía en las noches de insomnio, su mente la transportaba a su adolescencia y a la manera en que la trataba su padre:
-  ¡Vergüenza!, eso siento cuando me decís que quieres dedicarte a escribir.- Los libros son para los vagos que inventan patrañas, y que después ¡nos la quieren vender!.
-  ¡Vos para lo único que servís es para hacer las cosas de la casa; debes estar encerrada en la cocina con tu madre!
Pero tantos años de fracaso, debían tener fin; y aquella mañana debería ser el inicio a una nueva vida.-
Buscó en su cartera la dirección indicada.-
Sabía que estaba cerca.-
Caminó atenta mirando la altura indicada, y treinta metros después vio donde debía detenerse.-
-          Debe ser acá.-
-       Paseo de las Américas 3285.-
Al ingresar, Yolanda se sentó en unos sillones de la sala de espera que estaba ubicado en la parte del frente; estaba sola, y pocos minutos después, se percató de unos murmullos que provenían del interior de una oficina.-
Lentamente las voces se encendían y era evidente que unos de los interlocutores, se aproximaba cada vez más a la puerta; estaba próximo a salir.-
En ese momento la pesada puerta de madera, se entornó.-
Un hombre de unos cincuenta años, canoso, bigotones grises, saco marrón de corderoy,  y de aspecto barroco, salía con un grato rostro.-
-  Bueno entonces, estaré esperando por las novedades, estaremos en contacto; gracias.-
La puerta quedaba abierta, y lo único que pudo ver Yolanda era un amplio escritorio frente a una generosa biblioteca.- Desde su interior una voz ronca que parecía la de un trueno bramó:
-          Señora, pase por favor.-


*                                     *                                    *

Víctor abrió la puerta de frente, sin permitirse husmear siquiera por la ventana.-
-          Hola Víctor, buen día.-
-          Marcos, pasa que te mojas.-
-          Esta lluvia de mierda, me tiene las pelotas infladas.-
Víctor, hace pasar a Marcos al living de la casa.- Todavía trataba de entender sobre aquella presencia.-
Con Marcos lo unía una amistad de décadas y juntos compartieron la escuela primaria, secundaria y hasta los primeros años en la Universidad.-
-  Que te trae por aquí Marcos, mira que venirse con esta lluvia… ¡debe ser algo importante!-
A Marcos le recorrió la última gota de lluvia por la espalda; pensó en ir directamente al grano.-
-  Como no va a ser importante, yo se que es un día muy pesado para vos.-  Recordé que hoy se cumplen tres años de… .-
Víctor le cortó en seco.-
-  Si venís para eso, desde ya te digo que no me jodas…
Marcos arremetió de repente, tapando por completo la voz de Víctor.-
-  Víctor, tenés que salir; no puede ser que estés con ese tema dale que dale.- Claro que entiendo que es difícil para vos; es mas, yo creo que en tu lugar estaría igual o peor; pero tres años … ya está viste … ¡Afuera hay un mundo querido!
Marcos era además de un amigo y confidente, un ser absolutamente bohemio.- Tenia treinta y cinco años, parejas varias y un chamuyo llano, que le ayudaba a capturar las mas variadas jovencitas.- Sus cazas nocturnas tenían ese condimento a hazaña que a Víctor le producía admiración y rechazo.-
En realidad nunca se sabía quien era la presa, porque cada romance le salía más caro.- Parecía crecer cada vez más su “inversión”.-
Pero extrañamente, aproximadamente hacia seis meses, conservaba la misma pareja.- Parecía haber, como quien dice, “asentado cabeza”.-
Pero Víctor planeaba emprender viaje ese día.-
El viaje.- EL ÚLTIMO.-
La decisión estaba tomada, solo tenia que reunir coraje.- Nada menos.-
Ahora Marcos complicaba todo.-
-  Te agradezco la visita y lo que me decís, pero tenía otros planes para hoy…
Marcos imprevistamente decía:
-  ¡No que planes ni planes, vos venís conmigo y vas a ver lo bien que lo pasamos!


*                                 *                               *


A Yolanda le temblaban las piernas, como juncos atacados por el pampero.-
Faltaba tan poco para lo que podría ser el principio del un largo sueño.-
-          Buen día, Sr. Bauntear, permiso.-
-          Buen día señora.-
-          Tome asiento por favor.-
El Sr. Bauntear señalaba la silla del otro extremo del escritorio.-
Sus anillos se veían como garras afiladas de panteras en celo, el pelo corto dejaba ver las pocas canas que poseía y al tiempo en que denotaban la falta de algunos elementos capilares.-
Arrugas se posaban en su rostro, dándole un aire más jovial y amable.-
Parecía un hombre de unos setenta abriles.-
La madera predominaba en aquella oficina; sus colores y olores invadían cada rincón, y el escritorio era grande como pocos.-
Estaré bien arreglada, como comienzo, que digo, y si me equivoco, y si empiezo a tartamudear? – Pensaba Yolanda.-
-  Vea señora no dispongo de mucho tiempo, esperan mi presencia en varios lugares.-
-  Me dice su nombre y que la trae por aquí.-
Listo, ya está, pensó Yolanda.- Ahora a otra cosa.-
-Bueno Sr. Bauntear, mi nombre es Yolanda Ritchmon, y hace aproximadamente tres años empecé a escribir una novela de amor que trata sobre la relación de…
-¿Novela de amor señora? Mire, no quiero hacerla perder el tiempo (Le corto en seco).-
Yolanda escuchaba azorada.-
-Mire yo necesito material que se venda por sí solo.- Usted sabe que es difícil seducir al lector con este tipo de publicaciones.- Hoy se venden mejor las testimoniales y policiales… Suspenso, intriga, conspiraciones, ¡sexo!-
-Además, recuerde que el cine se inspira en los libros, y una novela de amor, no vende; salvo que usted tenga el talento de García Márquez, y con suerte una película póstuma le será dedicada.-
-Olvídese, lo siento.-
Ya no hubo nada que hacer, Yolanda ni siquiera trató de explicar nada más.- Otro editor más, y van…
Dejaría aquel despacho pesada y lentamente; solo diciendo: adiós.-

*                                     *                                 *


Víctor y Marcos observaban con soberana idiotez, el pestañeo de las luces de las marquesinas de aquel lugar.-
-“La Melopea”, ¡pavada de ironía che!; mira donde me traes… no podía llamarse de otra manera… (refunfuñaba Víctor).-
* En su Poética, Aristóteles considera la melopea una parte esencial de la tragedia.
-No seas tonto, te vas a divertir, en serio.- Además, con tanto tiempo de encierro, esto es “Las Vegas” para vos…  Todos los días, carnaval hermano. Acá nadie se aflige por nada, la vida les resbala por las pelotas; ¿y te digo una cosa? Me parece perfecto.
Cuando Víctor se dio cuenta, ya estaba adentro.-
Las luces de colores, la música fuerte, el denso humo de los cigarrillos, el gentío que pasaba y pasaba por su costado, por su espalda, por todas partes.- Le preocupaba, no estar en casa, revolviendo aquel cajón de fotos, pasando sus dedos por las ropas de Mariana y de Martin, dejándose llevar por los recuerdos de los fines de semana de sol, camping, asados….-
-¡Víctor! ¿Que pasa papá?
-Perdoname Marcos, es que no soporto mas estar aquí; me marcho.- Dejé cosas pendientes.-
-¡ ¡Víctor, Víctor… ! !


*                              *                           *


Las gotas de la lluvia, desaparecían lentamente del parterre, dejando detrás el propio aliento del diablo.-
El tiempo parecía guardado en un viejo cajón de madera.-
Yolanda reviso el interior de su cartera.- Buscaba el monedero.-
-A ver si encuentro algún café abierto –pensó-
-Que hastío esta maldita lluvia. –musitó-
A cuadra y media, un viejo café de la calle Lima, la aguardaba.-
Yolanda entro, se sentó en una mesa que daba a la calle, y pidió un café cortado.-
Recordaba que la noche anterior no había podido dormir, pensando en la entrevista con el editor.-
No era el primero que veía, y en cada nueva ocasión sus esperanzas parecían renovadas.-
Sin embargo, aquel material debía tener otro sabor, otro gusto; incorporarle matices más ásperos y secos.-
Sabía que no tenía el talento de García Márquez…
Las piernitas de la otrora lluvia, lentamente bajaban viboreando el amplio y viejo ventanal del café.-
Las gentes y los autos se suspendían en el aire; como si una melodía celta los sostuvieran con abnegada paciencia.-
Imprevistamente una lágrima recorrió su mejilla derecha, hasta caer al borde de la tacita de café.-
Giro su vista en torno a aquel lugar.-
Vio a una joven mujer que sin pausa e imitando el galope de un caballo, golpeaba con sus dedos la mesa redonda de madera, al tiempo en que sostenía con su mano derecha, la sien ya casi marchitada de su cabeza.- Al otro extremo de la mesa, otra tacita; vacía, solitaria, soltera.-




*                            *                              *


Eran exactamente las 11 de la noche, cuando Víctor volvía a su casa, después de haber estado en “La Melopea”.-

…………………………………………………………..



continuara...





























2 comentarios:

Marta dijo...

Fernando, no se te ocurra borrarlo...ya con el 1ro, me mataste!
Tenés mucha calidad y cualidad para escribir...y valentía, no la desperdicies borrando esto q acabo de leer.
Todos escribimos,pero no todos podemos darle forma, estética y sentido...Vos le diste todo eso...TE FELICITO!!!
Yo vengo chusmeando tu blog desde el 1er día en q nos comenzamos a seguir, pero nunca dejé comentario alguno.
Besos! @piciloca,o sea, Marta

Nando dijo...

gracias martu!!!