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miércoles, 29 de diciembre de 2010

El subcomandante Marcos y su lucha por los derechos de las comunidades indígenas de Felipe Pigna





El 1º de enero de 1994 el subcomandante Marcos, al frente del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), se levantó en armas contra el estado mexicano en defensa de las comunidades indígena de Chiapas. A continuación transcribimos un fragmento del líder donde explica los problemas que debe enfrentar esa región.



Fuente: Cartas y Manifiestos, Subcomandante Marcos, Editorial Planeta, 1998



Chiapas posee 75.634 kilómetros cuadrados, unos 7,5 millones de hectáreas; ocupa el octavo lugar en extensión y tiene 111 municipios organizados para el saqueo en nueve regiones económicas. Aquí se encuentra, del total nacional, el 40 por ciento de las variedades de plantas, el 36 por ciento de los mamíferos, el 34 por ciento de los anfibios y reptiles y el 66 por ciento de las aves, el 20 por ciento de los peces de agua dulce y el 80 por ciento de las mariposas. El 9,7 por ciento de la lluvia de todo el país cae sobre estas tierras. Pero la mayor riqueza de la entidad son los 3,5 millones de chiapanecos, de los cuales las dos terceras partes viven y mueren en el medio rural. La mitad de los chiapanecos no tienen agua potable y dos tercios no tienen drenaje. El 90 por ciento de la población en el campo tiene ingresos mínimos o nulos.



La comunicación es una grotesca caricatura para un estado que produce petróleo, energía eléctrica, café, madera y ganado para la bestia hambrienta. Sólo las dos terceras partes de las cabeceras municipales tienen acceso pavimentado, 12.000 comunidades no tienen más comunicación que los centenarios caminos reales. La línea del ferrocarril no sigue las necesidades del pueblo chiapaneco sino las del saqueo capitalista desde los tiempos del porfirismo. La vía férrea que sigue la línea costera (sólo hay dos líneas: la otra atraviesa parte del norte del estado) data de principios de siglo y su tonelaje es limitado por los viejos puentes porfiristas que cruzan las hidrovenas del sureste. El único puerto chiapaneco, Puerto Madero, es sólo una puerta más de salida para que la bestia saque lo que roba.



¿Educación? La peor del país. En primaria, de cada 100 niños 72 no terminan el primer grado. Más de la mitad de las escuelas no ofrecen más que el tercer grado y la mitad sólo tiene un maestro para todos los cursos que imparten. Hay cifras muy altas, ocultas por cierto, de deserción escolar de niños indígenas debido a la necesidad de incorporar al niño a la explotación. En cualquier comunidad indígena es común ver a niños en las horas de escuela cargando leña o maíz, cocinando o lavando ropa. De 16.058 aulas que había en 1989, sólo 1.096 estaban en zonas indígenas.



¿Industria? Vea usted: el 40 por ciento de la “industria” chiapaneca es de molinos de nixtamal, de tortillas y de muebles de madera. La gran empresa, el 0,2 por ciento, es del Estado mexicano (y pronto del extranjero) y la forman el petróleo y la electricidad.



La mediana industria, el 0,4 por ciento, está formada por ingenios azucareros, procesadoras de pescados y mariscos, harina, calhidra, leche y café. El 94,8 por ciento es microindustria.



La salud de los chiapanecos es un claro ejemplo de la huella capitalista: un millón y medio de personas no disponen de servicio médico alguno. Hay 0,2 consultorios por cada mil habitantes, cinco veces menos que el promedio nacional: hay 0,3 camas de hospital por cada mil chiapanecos, tres veces menos que en el resto de México; hay un quirófano por cada 100.000 habitantes, dos veces menos que en el país; hay 0,5 médicos y 0,4 enfermeras por cada mil personas, dos veces menos que el promedio nacional.

Salud y alimentación van de la mano en la pobreza. El 54 por ciento de la población chiapaneca está desnutrida, y en la región de los altos y la selva este porcentaje de hambre supera el 80 por ciento. El alimento promedio de un campesino es: café, pozol, tortilla y frijol.



Todo esto deja el capitalismo en pago por lo que se lleva...



Esta parte del territorio mexicano, que se anexó por voluntad propia a la joven república independiente en 1824, apareció en la geografía nacional hasta que el boom petrolero recordó a la nación que había un sureste (en el sureste está el 82 por ciento de la capacidad instalada de la planta petroquímica de Pemex); en 1990 las dos terceras partes de la inversión pública en el sureste fue para energéticos. Pero este estado no responde a modas sexenales, su experiencia en saqueo y explotación se remonta desde siglos atrás. Igual que ahora, antes fluían a las metrópolis, por las venas del saqueo, maderas y frutas, ganados y hombres. A semejanza de las repúblicas bananeras pero en pleno auge del neoliberalismo y las “revoluciones libertarias”, el sureste sigue exportando materias primas y mano de obra y, como desde hace 500 años, sigue importando lo principal de la producción capitalista: muerte y miseria.



Un millón de indígenas habitan estas tierras y comparten con mestizos y ladinos una desequilibrada pesadilla: aquí su opción, 500 años después del “encuentro de dos mundos”, es morir de miseria o de represión. El programa de optimización de la pobreza, esa pequeña mancha de socialdemocracia que salpica ahora al Estado mexicano y que con Salinas de Gortari lleva el nombre de Pronasol, es una caricatura burlona que cobra lágrimas de sangre a los que, bajo estas lluvias y soles, se desviven.


Miércoles, 29 de diciembre de 2010











martes, 28 de diciembre de 2010

Sobre conspiracion metodica anual


Conspirando a fin de año
Policía y barras. Ferreyra y Pedraza, Duhalde y la policía. Indoamericano, Soldati. Ayer pesqué medio de casualidad en el programa de López Foressi las declaraciones de Ramal ( dirigente del PO vinculado a los ferrocarriles, aunque paresca chiste su apellido) donde denunciaba que las negociaciones en el Ministerio de Trabajo eran empantanadas por las presiones que- según dijo le confesaban en el pasillo-hacía el gremio que maneja Pedraza. Con gran ingenuidad política mantuvieron un corte de siete horas, permitiendo que cualquier tachuela organize cualquier cosa, y se fueron sin una declaración y entrega de las vías certificando que nadie dejó nada que impida el funcionamiento o peor, ponga en riesgo la vida de los laburantes que toman el tren. Tampoco se fueron diciendo que no harían ninguna desmostración de nada, y quedaron pegados, como principiantes políticos, a una operación donde de mínima el Gobierno los acusa de armar los desmanes y de máxima, la opinión pública los sigue viendo como incapaces que sólo sirven para hacer el juego a la derecha. La razón instrumental que tiene el Gobierno para necesitar pactos de convivencia con los Pedraza, los Insfrán, los Zanola- que apretando nuevamente al Gobierno desabastecen de guita los cajeros en los días navideños y de fin de año- realmente puedo entenderla. Sin embargo, aunque Omix , Artemio o incluso don Abel no se la banquen, es la crítica que uno hace a un movimiento que tiene en su interior un espectro ideológico progresista , nacional y popular y otro facho, prebenditsa, apto para cualquier negociado. El peronismo necesita limpiarse de sus lacras, porque es necesario para disputar poder con el neoliberalismo.






Homenaje al enormisimo Cronopio II


El Cortázar de los cuentos ha creado escuela por sus propuestas sorprendentes, su aprovechamiento de los recursos del lenguaje coloquial y sus atmósferas fantásticas e inquietantes que pueden emparentarse con las de los relatos de su compatriota Jorge Luis Borges. El ritmo del lenguaje recuerda constantemente la oralidad y, por lo tanto, el origen del cuento: leídos en voz alta cobran otro significado. Lo curioso de estos relatos es que el lector siempre queda atrapado, a pesar de la alteración de la sintaxis, de la disolución de la realidad, de lo insólito, del humor o del misterio, y reconstruye o interioriza la historia como algo verosímil. Entre las colecciones de cuentos más conocidas se encuentran Bestiario (1951), Las armas secretas (1959), uno de cuyos relatos, El perseguidor, se ha convertido en un referente obligado de su obra; Todos los fuegos el fuego (1966); Octaedro (1974), y Queremos tanto a Glenda (1981). Entre el relato y el ensayo imaginativo de difícil clasificación se encuentran Historias de cronopios y de famas (1962), La vuelta al día en ochenta mundos (1967) o Último round (1969). También escribió algunos poemarios como Presencia (1938), Pameos y meopas (1971) o Salvo el crepúsculo (póstumo, 1985).

Siguiendo la tradición inaugurada por Edgar Allan Poe, Cortázar ha escrito breves ensayos, como Algunos aspectos del cuento, en el que establece las diferencias entre novela, que implica varios acontecimientos en sucesión, y cuento, un acontecimiento principal que sirve de núcleo alrededor del cual se articulan las acciones del personaje y todos aquellos elementos significativos que, como la metáfora, el símbolo o las referencias a determinados objetos o situaciones, anuncian al mismo tiempo que, creando pistas inciertas o ambiguas (origen de la tensión del relato o intriga), ocultan el desenlace. Aplicando la terminología del boxeo, Cortázar dice que la novela gana por puntos y el cuento por knock-out. Insiste en la necesidad de condensación y en que no hay temas importantes y temas insignificantes: cualquier tema, aun el más trivial (y para demostrarlo cita los cuentos de Chéjov), puede volverse significativo gracias a un buen tratamiento literario. Ejemplo de ello es el cuento Continuidad de los parques, en el que un hombre está leyendo una novela que narra cómo conspiran una mujer y su amante para matar al marido, que resulta ser el señor que lee la novela. Además de la constante de la mezcla de realidad y ficción, aparece aquí la figura del lector que, a su vez, es personaje del texto que lee. La llamada mise-en-abîme (la narración que contiene a su vez otra narración) es uno de los recursos tradicionales que Cortázar enriquece con su perspectiva más contemporánea.

Rayuela (1963), la obra que despertó la curiosidad por su autor en todo el mundo, compromete al lector para que él mismo pueda elegir el orden en el que leerá los capítulos: de manera sucesiva o siguiendo un esquema de saltos que el autor ofrece en el comienzo del libro, pero que no excluye -al menos hipotéticamente- otras alternancias posibles. Rompiendo de este modo con toda pauta convencional de linealidad narrativa y sugiriendo que el lector haga una incursión personal en el libro, Cortázar propone lo que la investigación lingüística y literaria ha llamado desconstrucción del texto. Al mismo tiempo, los discursos literarios, filosóficos, políticos y hasta eróticos que se insertan en la novela se corresponden en gran medida con cuestiones heredadas de la literatura del absurdo, concretamente de autores como Franz Kafka y Albert Camus. Se trata de representar el absurdo, el caos y el problema existencial mediante una técnica nueva. El autor pretende echar abajo las formas usuales de la novela para crear una narración basada en una especie de ars combinatoria infinita por la cual se generan las múltiples lecturas capaces de articular la trama, la intriga, los personajes, el desdoblamiento autor-narrador (dualidad que, sin duda, remite una vez más a Cervantes como creador de la novela moderna) y hasta la reconstrucción de la cronología. Él mismo ha declarado que quería superar el falso dualismo entre razón e intuición, materia y espíritu, acción y contemplación, para alcanzar la visión de una nueva realidad, más mágica y más humana. Al final de la novela, en oposición a la novela clásica o tradicional, quedan interrogantes sin resolver: nada se cierra, todo está abierto a múltiples mundos.

Cortázar llevó después estos planteamientos estéticos a su novela 62 / modelo para armar (1968), obra que toma su nombre del capitulo 62 de Rayuela, que no se lee si se sigue el orden fijado por el autor. Con el trasfondo político de la situación latinoamericana y de la vida de unos exiliados en París, pero con las mismas inquietudes literarias, publicó en 1973 El libro de Manuel.








'El perseguidor' según Cortázar.



Yo no lo conocí personalmente [a Charlie Parker], aunque sí estéticamente, porque me tocó vivir en el momento en que Charlie Parker renovó completamente la estética del jazz y después de un período en que nadie creía y la gente estaba desconcertada por un sistema de sonidos que no tenía nada que ver con lo habitual, se dieron cuenta de que allí había un genio de la música. Y entonces la anécdota de ese cuento es la siguiente: a mí me perseguía desde hacía varios meses una historia, un cuento largo, en el que por primera vez yo me enfrentaba con un semejante. Porque la verdad es que, como decís vos, hay una ruptura en El perseguidor. En todos los cuentos precedentes, los personajes pueden estar vivos, pueden comunicarle algo al lector, pero si se analiza bien —es como en los cuentos de Borges— los personajes son marionetas al servicio de una acción fantástica. […]
Cuentos en los que los personajes están situados, cada uno de ellos, pero no son lo determinante del cuento. Con una que otra excepción. Antes de El perseguidor yo ya había escrito algunos cuentos que no tienen nada de fantástico, que son muy humanos, como Final del juego. Esos ya eran caminos que se me iban abriendo. Pero la primera vez que se me planteó eso que vos llamás existencial —y es cierto—, es decir el diálogo, el enfrentamiento con un semejante, con alguien que no es un doble mío, sino que es otro ser humano que no está puesto al servicio de una historia fantástica, en la que la historia es el personaje, contiene al personaje, está determinada por el personaje, fue en El perseguidor. ¿Por qué fue Charlie Parker? Primero porque yo acababa de descubrirlo como músico, había ido comprando sus discos, lo escuchaba con un infinito amor, pero nunca lo conocí personalmente. Me perseguía la idea de ese cuento y al principio con la típica deformación profesional, me dije: «Bueno, el personaje tendría que ser un escritor, un escritor es un tipo problemático». Pero no me decidía porque me parecía aburrido, me parecía un poco tópico tomar un escritor. Pensé en un pintor, pero tampoco me entusiasmaba mucho. Tenía que ser un individuo que respondiera a características muy especiales. Es decir, todo eso que sale de El perseguidor: un individuo que al mismo tiempo tiene una capacidad intuitiva enorme y que es muy ignorante, primario. Es muy difícil crear un personaje que no piensa, un hombre que no piensa, que siente. Que siente y reacciona en su música, en sus amores, en sus vicios en su desgracia, en todo. Y en ese momento murió Charlie Parker. Yo leí en un diario una pequeña biografía suya —creo que era de Charles Delonnay— en la que se daba una serie de detalles que yo no conocía. Por ejemplo, los períodos de locura que había tenido, cómo había estado internado en Estados Unidos, sus problemas de familia, la muerte de su hija, todo eso. Fue una iluminación. Terminé de leer ese artículo y al otro día o ese mismo día, no me acuerdo, empecé a escribir el cuento. Porque de inmediato sentí que el personaje era él; porque su forma de ser, las anécdotas que yo conocía de él, su música, su inocencia, su ignorancia, toda la complejidad del personaje, era lo que yo había estado buscando.
[…]





Hubo una doble dificultad. La primera me concierne a mí. Yo empecé a escribir El perseguidor profundamente embalado y escribí casi de un tirón toda la primera secuencia, esa que transcurre en la pieza del hotel, cuando Bruno va a visitar a Johnny y lo encuentra enfermo, con Dédée. Eso toma unas veinte páginas, es bastante largo. Bruno le deja algún dinero y se va, se mete en un café y trata de olvidarse, con la ambivalencia típica del personaje. Y ahí me bloqueé. Al otro día quise seguir el cuento y nada. Releí las veinte páginas y nada. Quedé totalmente bloqueado, me era imposible seguir. Entonces metí todo eso en un cajón y pasaron tres meses, una cosa muy excepcional en mi trabajo de cuentista, porque a mí los cuentos me salen de un tirón. Pasaron tres meses, entonces, me dieron un contrato en las Naciones Unidas, en Ginebra. Tenía que pasarme tres meses en una pensión y me puse a sacar papeles. Entre ellos iban esas veinte páginas, pero yo no me di cuenta. Metí todo en una maleta y me fui. Hasta que un día, en la pensión, buscando no sé qué papel, salió eso. Después de tres meses vos te releés como si eso que estás leyendo fuera de otro, ¿no? Leí, y seguí, seguí, terminé las veinte páginas, me senté a la máquina, puse una hoja y en tres días terminé el cuento. Nunca me he podido explicar la razón del bloqueo y mucho menos la razón de que haya podido empalmarlo. Pero creo que si yo no contara esto nadie se daría cuenta de que el cuento estuvo interrumpido.

[…]
Las censuras son literarias, cada capítulo está escrito en un tiempo de verbo diferente. Está hecho a propósito, porque son alusiones musicales. Y salió así hasta el final. En cuanto a la segunda dificultad a la que aludiste, ocurrió que a mí el cuento me gustó mucho. Por esa época me fui a Buenos Aires y se lo di a leer a un amigo a quien yo le tenía plena confianza, era uno de esos lectores privados que tienen muchos escritores. Lo leyó y como era un tipo que no tenía pelos en la lengua me dijo: «Tiralo. Tiralo; es demasiado largo», me dijo. Y agregó: «No tiene sentido». Bueno, tuve la debilidad de desobedecerle y me traje el cuento de vuelta a París. Y entonces lo leyó Aurora (Aurora Bernárdez, la primera mujer de Cortázar) y le gustó enormemente. Esto no quiere decir que yo consulte mucho a otras personas; tal vez se trate de una extraña vanidad. Pero una vez que yo he conseguido lo que creo que tengo que conseguir, me importa un bledo que les guste o no les guste. De todos modos, lo di a leer a dos o tres personas. Ese cuento dio lugar a otro cuento largo, Las armas secretas, ahí ya se armó el libro y se publicó.
[…]
Esto que te voy a contar lo supe por Dolly Muhr (Dorotea Muhr, la mujer de Onetti). Onetti leyó El perseguidor, se fue al cuarto de baño de su casa y rompió el espejo de un puñetazo. Nadie ha tenido una reacción que me pueda conmover más.

FUENTE:
Entrevista de Omar Prego a Julio Cortázar (1983), publicada en La fascinación de las palabras (1997).

 Sobre todo en El perseguidor hay una especie de final de una etapa anterior y comienzo de una nueva visión del mundo: el descubrimiento de mi prójimo, el descubrimiento de mis semejantes. Hasta ese momento era muy vago y nebuloso. Fíjate, me di cuenta muchos años después que si yo no hubiera escrito El perseguidor, habría sido incapaz de escribir Rayuela.

El perseguidor es la pequeña Rayuela. En principio están ya contenidos allí los problemas de Rayuela. El problema de un hombre que descubre de golpe, Johnny en un caso y Oliveira en el otro, que una fatalidad biológica lo ha hecho nacer y lo ha metido en un mundo que él no acepta, Johnny por sus motivos y Oliveira por motivos más intelectuales, más elaborados, más metafísicos. Pero se parecen mucho en esencia. Johnny y Oliveira son dos individuos que cuestionan, que ponen en crisis, que niegan lo que la gran mayoría acepta por una especie de fatalidad histórica y social. Entran en el juego, viven su vida, nacen, viven y mueren. Ellos dos no están de acuerdo y los dos tienen un destino trágico porque están en contra. Se oponen por motivos diferentes.

FUENTE
Entrevista de Evelyn Picon Garfield a Julio Cortázar, publicada en Cortázar por Cortázar (1978).

—Tú escribiste El perseguidor como un cierto homenaje a Charlie Parker. ¿Cuándo descubriste su música?

—Fue antes de irme de la Argentina. Cuatro o cinco años antes, un día compré Lover Man, sin conocerlo. Al principio mi reacción fue negativa hasta que un día la cabeza me hizo clic y desde entonces, muchas cosas que había oído hasta ese momento perdieron sentido. Su música fue muy importante para mí.

—De los que vinieron después, ¿quiénes te impresionaron como Parker?

—Dizzy Gillespie, Miles y después, Coltrane. Esos son discos que también me llevaría conmigo. Y sin duda, no podría olvidarme de Earls Hines, que es un pianista al que adoro. Toca como un dios. ¿Sabías que Dizzi y Charlie Parker tocaron en 1943, juntos, en la banda de Hines? Earl es un músico maravilloso, lleno de alegría y humor. Los movimientos de su mano derecha suenan como una transposición de la trompeta de Armstrong...

—Una última pregunta: ¿crees que el jazz ha influido en tu obra?

—Sí, mucho. Me enseñó cierto swing que está en mi estilo e intento escribir mis cuentos, un poco como el músico de jazz enfrenta un take, con la misma espontaneidad de la improvisación.

FUENTE
Entrevista de Antonio Trilla a Julio Cortázar (1983) publicada en Confieso que he vivido y otras entrevistas (1995).



 Miscelánias:

  Cartas
Situación del intelectual latinoamericano. 10-5-1967. Carta de Cortazar a Fernández Retamar.
Sobre Rayuela. 17-8-1964. Carta de Cortazar a Fernández Retamar.
La muerte del Che. 29-10-1967. A Roberto y Adelaida.
Carta de Julio Cortázar al Club de Cronopios de Estocolmo
Carta de Julio Cortázar a Roberto López

Escritos políticos
Situación del intelectual latinoamericano
Juego y compromiso político
Fantomas contra los vampiros multinacionales (Historieta de 18 páginas: 631 Kb)
Nuevo elogio a la locura. Cortázar escribe sobre Las Madres de Plaza de Mayo
Conferencia sobre políticas culturales

Entrevistas
La esfera de los cuentos. Madrid, 24-5-1983. Por José Julio Perlado. Profesor Titular - Facultad de Ciencias de la Información. De la Revista Espéculo, n.2
Juego y compromiso político. Parte de una charla entre Omar Prego y Julio Cortázar aparecida en "La fascinación de las palabras" de Omar Prego y Julio Cortázar (1985). ©1997 Alfaguara. Encontrada en Literatura.org
Cortázar por Cortázar. México, Universidad Veracruzana, Cuadernos de Texto Crítico. 1978.
Por Evelyn Picon Garfield (Entrevista publicada en RAYUELA, Edición Crítica coordinada por Julio Ortega y Saúl Yurkievich. © Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1992.). Encontrada en la página Cuadernos de la aldea
Charla entre Omar Prego y Julio Cortázar (fragmento). Aparecida en "La fascinación de las palabras" de Omar Prego y Julio Cortázar (1985). ©1997 Alfaguara.
Reportaje a Julio Cortázar. Realizado el 24 de mayo de 1983 en Madrid (España). Por: José Julio Perlado

Prensa
Una mirada sobre la literatura nacional. El canon argentino. Tomás Eloy Martínez. La Nación
Cortázar revive a la luz de sus propias palabras (29-9-1997). La Nación
Cortázar con los pies: una rayuela para armar. (12-2-98). La Nación
Cortázar no es cuento (20-11-98). La Nación
Julio Cortázar, el del jazz (4-1-99). La Nación
Impresiones de Cortázar (18-11-99). La Nación
La impudicia debida. Reseña del libro: Julio Cortázar: mundos y modos de Saúl Yurkievich. Madrid, Anaya y Mario Muchnik, 1994. 289 páginas. Brecha, edición del Viernes 19 de Enero de 1996
Julio Cortázar: el escritor que se atrevió a jugar. Por Romina López Larrosa. Deutsche Presse-Agentur (dpa)
Cortázar: la libertad lúdica y el compromiso ideológico. Por Gabriela Mayer. Deutsche Presse-Agentur (dpa)
Cortázar en la versión al ruso de Pável Grushkó. Por Liliana Villanueva. Deutsche Presse-Agentur (dpa)
Julio Cortázar I. Anecdotario. Semblanzas de escritores del diario “El Sur” de Concepción, Chile. (publicado el 17 de enero de 1999)
Julio Cortázar II Anecdotario. Semblanzas de escritores del diario “El Sur” de Concepción, Chile (publicado el 24 de enero de 1999)

Varios
El argentino que se hizo querer de todos. Por Gabriel García Márquez.
El sentimiento de lo Fantástico. (Conferencia de Julio Cortázar en la U.C.A.B).
La prosa del observatorio. Escrito por Julio Cortázar con motivo del Año Internacional del Libro.
Entrevista a Saúl Yurkievich, el albacea de Julio Cortázar. Por Marcos Rosenzvaig, desde París.
Borges, Bioy Casares y Cortázar. Las mujeres en la obra de estos tres argentinos. Manuel Hernández.
El llanto en los cuentos de Julio Cortázar. Por MENCZEL Gabriella.
Paseos en el horizonte. Fronteras semióticas en los relatos de Julio Cortázar. Por José Sanjinés:American University Studies. Series XXII. Latin American Literature, Vol. 15. Peter Lang. New York 1994, 261 S.
Borges-Cortázar: espejo con un gato dentro. Encontrado en Infosel.
Homenaje a Julio Cortázar. Por Lic.Waldo García.
El gótico en el Río de la Plata: Julio Cortázar ante Ambrose Bierce. Alejandra Rosarossa.
"Encuesta a Escritores Argentinos Contemporáneos". 1982. Centro Editor de América Latina.
Habla Gran Hermano. La obra crítica de Julio Cortázar. Por Victor Hurtado.
Introducción a La vida entera, de Juan Martini. Por Julio Cortázar.
Che. Poema de Julio Cortázar.
Breve bosquejo biográfico.
Libros sobre Julio Cortázar.
Julio Cortázar, el escritor argentino autor de la célebre novela "Rayuela", murió víctima del Sida y no por leucemia, reveló quien fuera su amante y musa, la uruguaya Cristina Peri Rossi.


 Instrucciones Para Llorar


Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos. ("Instrucciones para llorar",Historias de Cronopios y Famas).


"Desgraciadamente las revoluciones parecen conllevar una tendencia a la estratificación (o quitinosidad, para seguir con la imagen). En sus formas iniciales, esas revoluciones adoptaron formas dinámicas, formas lúdicas, formas en las que el paso adelante, el salto adelante, esa inversión de todos los valores que implica una revolución, se operaban en un campo moviente, fluido y abierto a la imaginación, a la invención y a sus productos connaturales, la poesía, el teatro, el cine y la literatura. Pero con una frecuencia bastante abrumadora, después de esa primera etapa las revoluciones se institucionalizan, empiezan a llenarse de quitina, van pasando a la condición de coleópteros.

Bueno, yo trato de luchar contra eso, ése es mi compromiso con a las revoluciones, a la Revolución, para decirlo en general. Trato de luchar por todos los medios, y sobre todo con medios lúdicos, contra lo quitinoso. El Libro de Manuel fue una tentativa de desquitinizar esos proemios revolucionarios que vagamente se asomaban en Argentina y que no llegaban a cuajar. Ese libro fue escrito cuando los grupos guerrilleros estaban en plena acción. Yo había conocido personalmente a algunos de sus protagonistas aquí en París, y me había quedado aterrado por su sentido dramático, trágico, de su acción, en donde no había el menor resquicio para que entrara ni siquiera una sonrisa, y mucho menos un rayo de sol.

Me di cuenta de que esa gente, con todos sus méritos, con todo su coraje y con toda la razón que tenían de llevar adelante su acción, si llegaban a cumplirla si llegaban al final, la revolución que de ellos iba a salir no iba a ser mi Revolución. Iba a ser una revolución quitinizada y estratificada desde el comienzo. El Libro de Manuel es un desafío, pero no un desafío insolente ni negativo. Es un desafío muy cordial: vos has visto que yo a los personajes con toda la simpatía posible. Por ejemplo a Marcos, el jefe de ese grupo de guerrilla urbana que está un poco de vacaciones en Europa en ese momento. Y él mismo discute con sus amigos, si no este problema, problemas paralelos. Yo no los atacaba, muy al contrario. Si hubiera tenido ganas de atacarlos no habría escrito la novela. No sólo no era un ataque, sino que era una tentativa de ponerles en el bolsillo un libro que tal vez los hubiera ayudado un poco".

[Parte de una charla entre Omar Prego y Julio Cortázar aparecida en "La fascinación de las palabras" de Omar Prego y Julio Cortázar (1985). ©1997 Alfaguara]



Entres sus obras, podemos encontrar:

Los Reyes (1949)
Bestiario (1951)
Final de Juego (1956)
Continuidad de los parques
No se culpe a nadie
Las armas secretas (1959)
Los premios (1960)
Historias de Cronopios y de Famas (1962)
Instrucciones para subir una escalera
Historias de Cronopios y de Famas
Conducta en los velorios
Rayuela (1963)
del capítulo 7
del capítulo 68
Todos los fuegos el fuego (1966)
La vuelta al día en ochenta mundos (1967)
la máquina para leer Rayuela y otras historias
62/Modelo para armar (1968)
Último round (1969)
La prosa del Observatorio (1972)
Libro de Manuel (1973)
Octaedro (1974)
Alguien anda por ahí (1977)
Territorios (1978)
Un tal Lucas (1979)
Lucas, sus pudores
Quremos tanto a Glenda (1980)
Deshoras (1982)
Nicaragua tan violentamente dulce (1983)
Los autonautas de la cosmopista (1983, escrito con Carol Dunlop)
Divertimento (1986)
El Examen (1986)
Diario de Andrés Fava (1995)
Adiós Robinson (1995)


 


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Aplastamiento de las gotas

  Yo no sé, mirá, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones  cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana, se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae.
  Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes mientras le crece la barriga,  ya es una gotaza que cuelga majestuosa y de pronto zup ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.
  Pero las hay que se suicidan y se entregan en seguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran, me parece ver la vibración  del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse.
Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.




Bebé Rocamadour, bebé, mon bebé. Rocamadour :  Rocamadour, ya sé que es como un espejo. Estás durmiendo o mirándote los pies. Yo aquí sostengo un espejo y creo que sos vos. Pero no lo creo, te escribo porque no sabes leer. Si supieras no te escribiría o te escribiría cosas importantes. Alguna vez tendré que escribirte que te portes bien o que te abrigues. Parece increíble que alguna vez, Rocamadour. Ahora solamente te escribo en el espejo, de vez en cuando tengo que secarme el dedo porque se moja de lágrimas. ¿ Por qué, Rocamadour ? No estoy triste, tu mamá es una pavota, se me fue al fuego el borsch que había hecho para Horacio; vos sabés quién es Horacio, Rocamadour, el señor que el domingo te llevó el conejito de terciopelo y que se aburría mucho porque vos y yo nos estábamos diciendo tantas cosas y él quería volver a París; entonces te pusiste a llorar y él te mostró como el conejito movía las orejas; en ese momento estaba hermoso, quiero decir Horacio, algún día comprenderás, Rocamadour.

Rocamadour, es idiota llorar así porque el borsch se ha ido al fuego. La pieza está llena de remolacha, Rocamadour, te divertirías si vieras los pedazos de remolacha y la crema, todo tirado por el suelo. Menos mal que cuando venga Horacio ya habré limpiado, pero primero tenía que escribirte, llorar así es tonto, las cacerolas se ponen blandas, se ven como halos en los vidrios de la ventana, y ya no se oye cantar a la chica del piso de arriba que canta todo el día Les amants du Havre. Cuando estemos juntos te lo contaré, verás. Puisque la terre est ronde, mon amour t'en fais pas, mon amour, t'en fais pas...Horacio la silba de noche cuando escribe o dibuja. A ti te gustaría, Rocamadour. A vos te gustaría, Horacio se pone furioso porque me gusta hablar de tú como Perico, pero en el Uruguay es distinto. Perico es el señor que no te llevó nada el otro día pero que hablaba tanto de los niños y la alimentación. Sabe muchas cosas, un día le tendrás mucho respeto, Rocamadour, y serás un tonto si le tienes respeto. Si le tenés, si le tenés respeto, Rocamadour.

Rocamadour, madame Irène no está contenta de que seas tan lindo, tan alegre, tan llorón y gritón y meón. Ella dice que todo está muy bien y que eres un niño encantador, pero mientras habla esconde las manos en los bolsillos del delantal como hacen algunos animales malignos, Rocamadour, y eso me da miedo. Cuando se lo dije a Horacio, se reía mucho, pero no se da cuenta de que yo lo siento, y que aunque no haya ningún animal maligno que esconde las manos, yo siento, no sé lo que siento, no lo puedo explicar. Rocamadour, si en tus ojitos pudiera leer lo que te ha pasado en esos quince días, momento por momento. Me parece que voy a buscar otra nourrice aunque Horacio se ponga furioso y diga, pero a ti no te interesa lo que él dice de mí. Otra nourrice que hable menos, no importa si dice que eres malo o que lloras de noche o que no quieres comer, no importa si cuando me lo dice yo siento que no es maligna, que me está diciendo algo que no puede dañarte. Todo es tan raro, Rocamadour, por ejemplo me gusta decir tu nombre y escribirlo, cada vez me parece que te toco la punta de la nariz y que te reís, en cambio madame Irène no te llama nunca por tu nombre, dice l'enfant, fíjate, ni siquiera dice le gosse, dice l'enfant, es como si se pusiera guantes de goma para hablar, a lo mejor los tiene puestos y por eso mete las manos en los bolsillos y dice que sos tan bueno y tan bonito.
Hay una cosa que se llama tiempo, Rocamadour, es como un bicho que anda y anda. No te puedo explicar porque eres tan chico, pero quiero decir que Horacio llegará en seguida. ¿ Le dejo leer mi carta para que él también te diga alguna cosa ? No, yo tampoco querría que nadie leyera una carta que es solamente para mí. Un gran secreto entre los dos, Rocamadour. Ya no lloro más, estoy contenta, pero es tan difícil entender las cosas, necesito tanto tiempo para entender un poco eso que Horacio y los otros entienden en seguida, pero ellos que todo lo entienden tan bien no te pueden entender a ti y a mí, no entienden que yo no puedo tenerte conmigo, darte de comer y cambiarte los pañales, hacerte dormir o jugar, no entienden y en realidad no les importa, y a mí que tanto me importa solamente sé que no te puedo tener conmigo, que es malo para los dos, que tengo que estar sola con Horacio, vivir con Horacio, quién sabe hasta cuándo ayudándolo a buscar lo que él busca y que también buscarás, Rocamadour, porque serás un hombre y también buscarás como un gran tonto.

Es así, Rocamadour: En París somos como hongos crecemos en los pasamanos de las escaleras, en piezas oscuras donde huele a sebo, donde la gente hace todo el tiempo el amor y después fríe huevos y pone discos de Vivaldi, enciende los cigarrillos y habla como Horacio y Gregorovius y Wong y yo, Rocamadour, y como Perico y Ronald y Babs, todos hacemos el amor y freímos huevos y fumamos, ah, no puedes saber todo lo que fumamos, todo lo que hacemos el amor, parados, acostados, de rodillas, con las manos, con las bocas, llorando o cantando, y afuera hay de todo, las ventanas dan al aire y eso empieza con un gorrión o una gotera, llueve muchísimo aquí, Rocamadour, mucho más que en el campo, y las cosas se herrumbran, las canaletas, las patas de las palomas, los alambres con que Horacio fabrica esculturas. Casi no tenemos ropa, nos arreglamos con tan poco, un buen abrigo, unos zapatos en lo que no entre el agua, somos muy sucios, todo el mundo es muy sucio y hermoso en París, Rocamadour, las camas huelen a noche y a sueño pesado, debajo hay pelusas y libros, Horacio se duerme y el libro va a parar abajo de la cama, hay peleas terribles porque los libros no aparecen y Horacio cree que se los ha robado Ossip, hasta que un día aparecen y nos reímos, y casi no hay sitio para poner nada, ni siquiera otro par de zapatos, Rocamadour, para poner una palangana en el suelo hay que sacar el tocadiscos, pero donde ponerlo si la mesa está llena de libros. Yo no te podría tener aquí, aunque seas tan pequeño no cabrías en ninguna parte, te golpearías contra las paredes. Cuando pienso en eso me pongo a llorar, Horacio no entiende, cree que soy mala, que hago mal en no traerte, aunque sé que no te aguantaría mucho tiempo. Nadie se aguanta aquí mucho tiempo, ni siquiera tú y yo, hay que vivir combatiéndose, es la ley, la única manera que vale la pena pero duele, Rocamadour, y es sucio y amargo, a ti no te gustaría, tú que ves a veces los corderitos en el campo, o que oyes los pájaros parados en la veleta de la casa. Horacio me trata de sentimental, me trata de materialista, me trata de todo porque no te traigo o porque quiero traerte, porque renuncio, porque quiero ir a verte, porque de golpe comprendo que no puedo ir, porque soy capaz de caminar una hora bajo el agua si en algún barrio que no conozco pasan Potemkin y hay que verlo aunque se caiga el mundo, Rocamadour, porque el mundo ya no importa si uno no tiene fuerzas para seguir eligiendo algo verdadero, si uno se ordena como un cajón de la cómoda y te pone a ti de un lado, el domingo del otro, el amor de la madre, el juguete nuevo, la gare de Montparnasse, el tren, la visita que hay que hacer. No me da la gana de ir, Rocamadour, y tú sabes que está bien y no estás triste. Horacio tiene razón, no me importa nada de ti a veces, y creo que eso me lo agradecerás un día cuando comprendas, cuando veas que valía la pena que yo fuera como soy. Pero lloro lo mismo, Rocamadour, me equivoco, porque a lo mejor soy mala o estoy enferma o un poco idiota, no mucho, un poco pero eso es terrible, la sola idea me da cólicos, tengo completamente metidos para adentro los dedos de los pies, voy a reventar los zapatos si no me los saco, y te quiero tanto, Rocamadour, bebé Rocamadour, dientecito de ajo, te quiero tanto, nariz de azúcar, arbolito, caballito de juguete ...



CORREOS Y TELECOMUNICACIONES

Una vez que un pariente de lo más lejano llegó a ministro, nos arreglamos para que nombrase a buena parte de la familia en la sucursal de Correos de la calle Serrano. Duró poco, eso sí. De los tres días que estuvimos, dos los pasamos atendiendo al público con una celeridad extraordinaria que nos valió la sorprendida visita de un inspector del Correo Central y un suelto laudatorio en La Razón. Al tercer día estábamos seguros de nuestra popularidad, pues la gente ya venía de otros barrios a despachar su correspondencia y a hacer giros a Purmamarca y a otros lugares igualmente absurdos. Entonces mi tío el mayor dio piedra libre, y la familia empezó a atender con arreglo a sus principios y predilecciones. En la ventanilla de franqueo, mi hermana la segunda obsequiaba un globo de colores a cada comprador de estampillas. La primera en recibir su globo fue una señora gorda que se quedó como clavada, con el globo en la mano y la estampilla de un peso ya humedecida que se le iba enroscando poco a poco en el dedo. Un joven melenudo se negó de plano a recibir su globo, y mi hermana lo amonestó severamente mientras en la cola de la ventanilla empezaban a suscitarse opiniones encontradas. Al lado, varios provincianos empeñados en girar insensatamente parte de sus salarios a los familiares lejanos, recibían con algún asombro vasitos de grapa y de cuando en cuando una empanada de carne, todo esto a cargo de mi padre que además les recitaba a gritos los mejores consejos del viejo Vizcacha. Entre tanto mis hermanos, a cargo de la ventanilla de encomiendas, las untaban con alquitrán y las metían en un balde lleno de plumas. Luego las presentaban al estupefacto expedidor y le hacían notar con cuánta alegría serían recibidos los paquetes así mejorados. «Sin piolín a la vista», decían. «Sin el lacre tan vulgar, y con el nombre del destinatario que parece que va metido debajo del ala de un cisne, fíjese». No todos se mostraban encantados, hay que ser sincero. Cuando los mirones y la policía invadieron el local, mi madre cerró el acto de la manera más hermosa, haciendo volar sobre el público una multitud de flechitas de colores fabricadas con los formularios de los telegramas, giros y cartas certificadas. Cantamos el himno nacional y nos retiramos en buen orden; vi llorar a una nena que había quedado tercera en la cola de franqueo y sabía que ya era tarde para que le dieran un globo.


LA FOTO SALIÓ MOVIDA

Un cronopio va a abrir la puerta de calle, y al meter la mano en el bolsillo para sacar la llave lo que saca es una caja de fósforos, entonces este cronopio se aflige mucho y empieza a pensar que si en vez de la llave encuentra los fósforos, sería horrible que el mundo se hubiera desplazado de golpe, y a lo mejor si los fósforos están donde la llave, puede suceder que encuentre la biiletera llena de fósforos, y la azucarera llena de dinero, y el piano lleno de azúcar, y la guía del télefono llena de música, y el ropero lleno de abonados, y la cama llena de trajes, y los floreros llenos de sábanas, y los tranvías llenos de rosas, y los campos llenos de tranvías. Así es que este cronopio se aflige horriblenrente y corre a mirarse al espejo, pero como el espejo esta algo ladeado lo que ve es el paraguero del zaguán, y sus presunciones se confirman y estalla en sollozos, cae de rodillas y junta sus manecitas no sabe para qué. Los famas vecinos acuden a consolarlo, y también las esperanzas, pero pasan horas antes de que el cronopio salga de su desesperación y acepte una taza de té, que mira y examina mucho antes de beber, no vaya a pasar que en vez de una taza de té sea un hormiguero o un libro de Samuel Smiles.


PÉRDIDA Y RECUPERACIÓN DEL PELO

Para luchar contra el pragmatismo y la horrible tendencia a la consecución de fines útiles, mi primo el mayor propugna el procedimiento de sacarse un buen pelo de la cabeza, hacerle un nudo en el medio y dejarlo caer suavemente por el agujero del lavabo. Si este pelo se engancha en la rejilla que suele cundir en dichos agujeros, bastará abrir un poco la canilla para que se pierda de vista. Sin malgastar un instante, hay que iniciar la tarea de recuperación del pelo. La primera operación se reduce a desmontar el sifón del lavabo para ver si el pelo se ha enganchado en alguna de las rugosidades del caño. Si no se lo encuentra, hay que poner en descubierto el tramo de caño que va del sifón a la cañería de desagüe principal. Es seguro que en esta parte aparecerán muchos pelos, y habrá que contar con la ayuda del resto de la familia para examinarlos uno a uno en busca del nudo. Si no aparece, se planteará el interesante problema de romper la cañería hasta la planta baja, pero esto significa un esfuerzo mayor, pues durante ocho o diez años habrá que trabajar en algún ministerio o casa de comercio para reunir el dinero que permita comprar los cuatro departamentos situados debajo del de mi primo el mayor, todo ello con la desventaja extraordinaria de que mientras se trabaja durante esos ocho o diez años no se podrá evitar la penosa sensación de que el pelo ya no está en la cañería y que sólo por una remota casualidad permanece enganchado en alguna saliente herrumbrada del caño. Llegará el día en que podamos romper los caños de todos los departamentos, y durante meses viviremos rodeados de palanganas y otros recipientes llenos de pelos mojados, así como de asistentes y mendigos a los que pagaremos generosamente para que busquen, separen, clasifiquen y nos traigan los pelos posibles a fin de alcanzar la deseada certidumbre. Si el pelo no aparece, entraremos en una etapa mucho más vaga y complicada, porque el tramo siguiente nos lleva a las cloacas mayores de la ciudad. Luego de comprar un traje especial, aprenderemos a deslizarnos por las alcantarillas a altas horas de la noche, armados de una linterna poderosa y una máscara de oxígeno, y exploraremos las galerías menores y mayores, ayudados si es posible por individuos del hampa, con quienes habremos trabado relación y a los que tendremos que dar gran parte del dinero que de día ganamos en un ministerio o una casa de comercio. Con mucha frecuencia tendremos la impresión de haber llegado al término de la tarea, porque encontraremos pelo (o nos traerán) pelos semejantes al que buscamos; pero como no se sabe de ningún caso en que un pelo tenga un nudo en el medio sin intervención de mano humana, acabaremos casi siempre por comprobar que el nudo en cuestión es un simple engrosamiento del calibre del pelo (aunque tampoco sabemos de ningún caso parecido) o un depósito de algún silicato u óxido cualquiera producido por una larga permanencia en una superficie húmeda. Es probable que avancemos así por diversos tramos de cañerías menores y mayores, hasta llegar a ese sitio donde ya nadie se decidirá a penetrar: el caño maestro enfilado en dirección al río, la reunión torrentosa de los detritos en la que ningún dinero, ninguna barca, ningún soborno nos permitirán continuar la búsqueda. Pero antes de eso, y quizá mucho antes, por ejemplo a pocos centímetros de la boca del lavabo, a la altura del departamento del segundo piso, o en la primera cañería subterránea, puede suceder que encontremos el pelo. Basta pensar en la alegría que eso nos producirá, en el asombrado cálculo de los esfuerzos ahorrados por pura buena suerte, para escoger, para exigir prácticamente una tarea semejante, que todo maestro consciente debería aconsejar a sus alumnos desde la más tierna infancia, en vez de secarles el alma con la regla de tres compuesta o las tristezas de Cancha Rayada.


INSTRUCCIONES PARA SUBIR UNA ESCALERA

Nadie habrá dejado de observar que con frequencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situá un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de transladar de una planta baja a un primer piso.

Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).

Llegado en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

Sra. Presidenta: Randazzo le está mintiendo

El ministro del Interior, Florencio Randazzo, luego de entregar distinciones por seguridad vial realiza falsas declaraciones sobre la frustrada entrevista con el líder Qom Félix Díaz. (foto SP)





 Por Mario Rivas

“Que manera de embrollar una situación que podrían manejar con sensibilidad”. Eso me dice una compañera sobre el reclamo de los Qom.Y cuánta razón tiene.

Realmente ayer teníamos esperanzas de que este asunto pudiera resolverse de alguna manera y que Félix Díaz, el líder de la comunidad Qom de La Primavera, encontrara una respuesta a su pedido de respeto a la tierra que les pertenece y que cesara el hostigamiento que están sufriendo por parte de la policía del gobernador Gildo Insfrán.

Claudio Morgado, presidente del Inadi, personalmente se acercó hasta las carpas donde están llevando la huelga de hambre para entregarle a Díaz la carta en donde el ministro Randazzo se comprometía a recibirlo hoy a las 10 de la mañana. Así lo publicó, además, el portal oficial Sala de Prensa, dependiente de la Secretaría de Medios de Comunicación:
“El gobierno nacional por intermedio del presidente del INADI, Claudio Morgado, confirmó al cacique qom, Félix Díaz, que mañana a las 10 el ministro del Interior, Florencio Randazzo, lo recibirá para buscar una salida al conflicto por las tierras y la seguridad de los tobas en la provincia de Formosa”. Eso decía el texto publicado ayer en Sala de Prensa.



Pero hoy Félix Díaz se encontró que no podía ingresar a Casa de Gobierno y que el ministro Randazzo no lo podía recibir, derivándolo a otras dependencias fuera de la Casa Rosada. El ministro en esos momentos estaba entregando distinciones a tres jóvenes que habían denunciado a un colectivero por exceso de velocidad. Luego de este acto el ministro informó a la presa que la reunión con el cacique Qom no se había llevado a cabo porque Díaz no había asistido. Así fueron consignadas estas declaraciones en el mencionado portal Sala de Prensa:
“El ministro del Interior informó que el cacique Qom, Félix Díaz, no asistió hoy a la reunión prevista para las 10:00 “No sabemos el motivo, pero nosotros siempre estamos dispuestos al diálogo”, dijo. Fue después de distinguir a tres jóvenes que denunciaron a un colectivo que excedía la velocidad”.


Captura del portal Sala de Prensa, con las falaces declaraciones del ministro Randazzo. Día 27-12-10

En fin, que la problemática Qom tiene aristas que quizás desconozcamos no quita que es real el incendio a sus miserables casas, que es real que carecen de las más mínimas condiciones de vida digna y que están intentando expulsarlos de sus tierras ancestrales que les pertenecen por derecho y por ley. Mentir o callar esta realidad no ayuda al Gobierno de Cristina, todo lo contrario.






El cacique Félix Díaz momentos después de no ser recibido por el ministro Randazzo.




jueves, 23 de diciembre de 2010

Prision Comun a Represores Militares. ¿Y los demas criminales?

Ayer, un tribunal federal de Córdoba, condenó a los represores Videla y Menendez a prisión perpetua, por el crimen de lesa humanidad cometido a mas de treinta personas que perdieron la vida, en manos de estas bestias.-
  

Aquí algunas imágenes y el video de estas dos ratas







 Jorge Rafael Videla y Luciano Benjamín Menéndez fueron condenados a prisión perpetua durante el juicio que se realizó en Córdoba por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura. 
La pena le fue impuesta por el Tribunal Oral Federal 2 de esa provincia en forma coincidente con lo reclamado por la Fiscalía y las querellas. Videla fue hallado culpable de homicidio calificado, tormentos agravados y tormento seguido de muerte.

En las afueras del tribunal, los familiares de víctimas de desaparecidos festejaron el fallo del tribunal. Los asistentes hicieron ondear banderas y carteles y gritaron "asesinos" a los acusados, dentro y fuera de la sala donde se leyó el veredicto del proceso, que estuvo a cargo del Tribunal Oral Federal 2 de Córdoba.

No obstante, varios de ellos cuestionaron las absoluciones y algunas penas que consideraron leves.

De esta manera Videla suma dos perpetuas, ya que la primera le fue impuesta en 1985, en el juicio a las juntas militares.

En tanto el ex jerarca militar Luciano Menéndez también fue condenado hoy a prisión perpetua por crímenes de la dictadura y de esta manera Menéndez ya suma cinco condenas a perpetua. Este fallo también coincidió con lo reclamado por la Fiscalía y la querella.

A diferencia de Videla que deberá cumplir su condena en una cárcel común, el Tribunal determinó que Menéndez se someta a una junta médica que revise su estado físico para determinar si puede cumplir la condena en cárcel común.

Los jueces Jaime Díaz Gavier, Carlos Lazcano y José Pérez Villalobo, al dictar el veredicto, entendieron que tanto Videla como Menéndez son responsables de los delitos que se les imputan y por el cual llegaron a este proceso de enjuiciamiento que, con distintas responsabilidades, tiene que ver con la muerte de 31 presos políticos, sumado a los secuestros y tormentos aplicados a ex policías.








Ahora esta es mi reflexión al respecto:

Estoy absolutamente de acuerdo con que se condene a los genocidas por los aberrantes delitos que cometieron durante su "gestión", pero no hay que olvidar que en los setenta, también había otros grupos y sectores de la sociedad también sanguinarios.-

Hoy parecería que los únicos responsables de las muertes y torturas son los militares, cuando en realidad (en mi entender), ademas de ellos, también había una activa participación de la Iglesia, que no solo consentía a los asesinos, sino que también operaban con ellos.-

También deben ser juzgados los Montoneros asesinos, como así también la AAA, las FARC, ERP, los cómplices civiles, etc... Todos ellos generaron tantas muertes que no puede guardarse silencio al respecto.-

Ademas, quiero aclarar en que no estoy de acuerdo en que los Montoneros sean asociados exclusivamente como una fuerza de choque; yo creo que una parte de ellos, sí operaba paramilitarmente; pero Montoneros en sí mismo, en mi entender, no era fuerza que sea considerada como tal.- Quiero que tengan en cuenta esta aclaración, ya que la misma sirve para que no se mal interprete lo que dije en el texto precedente.-                                      


Visto desde este angulo entonces, no me queda mas que esperar el juicio contra estos sectores, ya que todos ellos colaboraron en mayor o menor medida, a la masacre de tanta gente inocente.-

En fin, se está haciendo justicia, que no es poco.



miércoles, 22 de diciembre de 2010

Camaño era PRO Boludos!

La Roña Camaño, era PRo, que boludos....















PISTAS CLANDESTINAS EN FORMOSA

Hay que tener huevos para postear esto y como soy cagón, mañana mismo lo elimino.-

De todos modos me parece increíble, la facilidad con que se descubren las cosas... Nadie de los funcionarios provinciales se dio cuenta y sí un simple cibernauta??

Quienes están involucrados?

 MMMMM juzguen ustedes




martes, 21 de diciembre de 2010

A confesión de partes: Esclarecedora declaración del Secretario del Juzgado de Clorinda sobre los hechos de La Primavera.

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Mientras en la Capital Federal Félix Díaz se manifiesto por segundo día consecutivo, en Formosa se aclaran los hechos de La Primavera, las declaraciones del secretario del juzgado de Clorinda doctor De Philippis, echaron luz sobre los hasta ayer confusos y trágicos hechos de La Primavera.
Aclaró que la responsabilidad de la represión estuvo a cargo del Comisario General Rafael Muñiz, que tuvieron dos opciones de realizar el procedimiento en busca de las armas: una atravesando el corte, otra desviándolo. Escucho que los policías insultaban a Félix Díaz. Detalló paso a paso como fue la represión.

El secretario del juzgado de instrucción Nº 1 de Clorinda doctor Pablo Marcelo De Philippis dijo que no estaba enterado de los incidentes de la mañana, que se enteraron de las consecuencias "que nadie le preciso si el altercado de la mañana fue dentro o fuera del predio que reclaman los Celias, y que cerca de las 17 hs junto al juez Mauriño la comisión judicial acompaño a la comitiva policial hasta 500 metros antes del corte de la ruta 86".

DOS CAMINOS, DOS OPCIONES
"Al llegar al lugar los directores policiales aseguraron que existen dos opciones de llegar al campo de los celias donde debían efectuarse los allanamientos, la primera era un desvió en diagonal de unos dos mil metros aproximadamente de camino de tierra. La segunda era avanzar unos quinientos metros por la ruta 86 después del corte, tomar una senda también de tierra de aproximadamente 500 metros, atento que llovía se opto por la segunda" reconoció De Philippis.

Una vez conformada la formación policial, avanzaron hacia el corte de ruta "nos encontramos allí con un gran número de troncos sobre la calzada y unas treinta personas de la etnia Toba", "inmediatamente el Comisario Muñiz se acerco a los manifestantes indicando la finalidad de su presencia allí y pidiendo paso", "los manifestantes se negaron a ceder paso y había un clima hostil, con exhibición de machetes y palos en sus manos por parte de los aborígenes, en ese momento no exhibieron armas de fuego" explicó.

Preguntado sobre la constatación de la construcciones y sobre la búsqueda de las armas, el doctor De Philippis asegura "que no le consta porque el no acompaño la comitiva policial, dado que se quedó sobre la ruta 86 con otros policías y perdió la comunicación telefónica con Muñiz por una hora, dado que ello entraron por campo traviesa 20 metros antes del corte". Son los que después salieron por detrás del corte, rodeándolos antes del desalojo.

CRÓNICA DE LA REPRESIÓN
Alrededor de la 18:30, el secretario del Juzgado observa que "un grupo de efectivos policiales estaban formados a unos 200 metros del corte y que un grupo de la policía montada se dirigía hacia el corte, es decir había policías en frente del corte y otro al costado sobre la banquina. Un grupo se forma en perpendicular a la ruta y comienza a avanzar mientras la montada empieza a cerrarse rodeando a los manifestantes. Delante de ellos los policías formados y por atrás aparecieron los montados que habían entrado al monte para supuestamente constatar las construcciones precarias".

"En ese momento se producen agresiones mutuas, luego ví a un aborigen de edad avanzada que portaba una escopeta y enfrentaba a los policías que avanzaban sobre la derecha, con un kepi, canoso con una camisa gris, a quien uno de los policía le gritaba no vayas a tirar, baja el arma, instantes después escuche varias detonaciones como de armas de fuego, no tenía idea de donde venían, no vi nada mas, era mucha gente policías y aborígenes bajaron a la ruta, no se si fue ese aborigen el que tiro, porque vi a otro aborigen disparar desde un alambrado, ese fue derribado por un policía montado y apresado. Después comenzaron a arrestarlos y llevarlos, las ambulancias levantaron los heridos".

NO VIO LOS MUERTOS
Dijo que "nunca se acerco al aborigen caído porque estaba a cien metros de él, y que media hora después se entero que había un policía muerto. Manifestó que hubo como 50 disparos, pero no haber visto a ningún policía disparando, aunque asumió que abrán sido de ellos. Aseguró ver a un aborigen disparar con una escopeta".

También dijo escuchar que "los policías insultaban a Félix Díaz, cosas que no entendía, solo pudo distinguir la palabra "cobarde". Preguntado sobre el Juez Mauriño, dijo que desde que llegaron siempre estuvieron custodiados por policías asignados".
Preguntado sobre si las mujeres aborígenes estaban armadas, "manifestó que una tenía un palo, otra rezaba, una creo que bailaba y otra filmaba" declaró.

PARA LA DEFENSA
El doctor Eduardo Davis, coordinador del Centro Mandela para la defensa de los derechos humanos y abogado defensor de los aborígenes acusados de un doble homicidio ocurrido en la represión policial en la ruta 86 en la colonia La Primavera, expresó que "lentamente en los testimonios comienza a surgir la verdad de lo sucedido el día 23 de noviembre cuando por orden de un juez inepto se desató una represión policial contra un grupo de aborígenes ancianos, mujeres, niños pequeños, inclusive contra Félix Díaz que es funcionario del INADI del gobierno nacional, que reclamaban contra el despojo gubernamental de sus tierras ancestrales".

A CONFESIÓN DE PARTES
Según Davis "Tal como surge del testimonio del propio secretario del juzgado de instrucción Nº 1 de Clorinda doctor Pablo Marcelo De Philippis quien afirma que ?ESTA REPRESIÓN PUDO EVITARSE, por que para llegar al lugar donde "supuestamente" estaban usurpando los aborígenes habían otros caminos por los que se podía evitar enfrentar el corte de ruta", "pero no obstante esto la policía al mando del Comisario Muñiz, directamente arremete contra los que estaban realizando el corte de ruta, lo que pone al descubierto que la policía venia con la orden concreta de enfrentar, reprimir y desalojar a los que cortaban la ruta 86".

ESTABA TODO ARMADO
De esta declaración afirmo Davis, se desprende también que la supuesta "usurpación y las perdidas de las armas que habían dejado tiradas los policías comandados por los Celias, que horas antes enfrentaron a un grupo de aborígenes, era solo una excusa para provocar la represión sangrienta y dejar un mensaje aleccionador del gobierno a toda la sociedad".

"Este solo testimonio contradice lo que afirma el juez Garzón en la resolución que deniega la competencia federal solicitada por esta defensa, donde dice que el Juez Mauriño no tenia por finalidad de lanzar a los manifestantes que cortaban la ruta, sino INVITAR a los ocupantes del terreno a que abandonen dicho lugar, me pregunto que forma de invitar tienen estos jueces que llegan con la patota policial, te muelen a bastonazos y te balean a escopetazos", se preguntó el doctor Eduardo Davis.